¡Cuántas muertes, cuántos duelos...
interminablemente
incontablemente...
cuántas derrotas
cuántas veces se ha reconstruido mi alma¡
Solo este trozo del hilo del amor me salva
este pedazo de barca en el que naufrago.
Gracias Caronte por esta nueva ruta del deseo
por rescatarme de esa aguas turbulentas
ser mi compañero, guía, faro de luz
del que no me separo.
No quiero tocar a nadie
me duele saber que ellos sienten, aman, disfrutan la vida,
y yo sigo con este dolor del alma que no cesa
que ya ni las lágrimas me son extrañas,
que tengo al amor rodeandome
y no lo veo
y lo alejo
y le impido el paso a este rincón del alma rota:
mientras solo miro la barca en la que tránsito
junto a la muerte que me señala la siguiente noche.
¿O acaso hay tantas muertes cerca de mi
que no me he dado cuenta que estoy muerta desde hace tiempo?
jueves, 17 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Se formaron las muñecas rotas en su balcón
a burlarse
de su dolor
de la mediocridad de la vida:
mirando como destrozas a otra
aplauden la escena.
Ven como tristemente la sepultas en un precipicio
después de ahogarlas con tu "amor":
vas seduciédola, lentamente, incontablemente en cada palabra
en cada roce y ella feliz, disfrutando del dibujo de tus desencantos.
No sabe que la estás destrozando,
ni ellas se lo dirán.
Aplausos ensordecedores, descontroladamente amargos,
que miran como abandonas el escenario, en soledad.
Nadie la ayuda
nadie la consuela.
Ya la invitarán al balcón de las carcajadas.
Como va a dar quien no tiene nada, y no sabe del dar en la vida
si para él todo ha sido recibir y agradecer con destruir.
Amor que destruyes todo lo que inventas, les decía hace tiempo.
Sin equivocarme,
junto mis muñecas.
Las repararé con la mirada anónima de otro hombre,
no todos son iguales.
No todos tienen la profesión de destruir.
a burlarse
de su dolor
de la mediocridad de la vida:
mirando como destrozas a otra
aplauden la escena.
Ven como tristemente la sepultas en un precipicio
después de ahogarlas con tu "amor":
vas seduciédola, lentamente, incontablemente en cada palabra
en cada roce y ella feliz, disfrutando del dibujo de tus desencantos.
No sabe que la estás destrozando,
ni ellas se lo dirán.
Aplausos ensordecedores, descontroladamente amargos,
que miran como abandonas el escenario, en soledad.
Nadie la ayuda
nadie la consuela.
Ya la invitarán al balcón de las carcajadas.
Como va a dar quien no tiene nada, y no sabe del dar en la vida
si para él todo ha sido recibir y agradecer con destruir.
Amor que destruyes todo lo que inventas, les decía hace tiempo.
Sin equivocarme,
junto mis muñecas.
Las repararé con la mirada anónima de otro hombre,
no todos son iguales.
No todos tienen la profesión de destruir.
martes, 8 de junio de 2010

Soy
te miro desde la puerta blanca donde inicié el viaje.
Muero
se desbordan las tentaciones, sigo la fila de búsqueda en esta selva.
Pasión
te miro, sin atraparte: curiosidad sin tocar, manos atrás. Que no se entere el enemigo.
Hay un beso
una mirada
un luego nos vemos que se desborda.
Tentaciones en el marco de la ventana.
Un experimiento en proceso.
Una mujer que desea, como un gato en la puerta de una jaula.
Él mira entusiasmado a la víctima.

Estas manos que corren deseosas por mirarte
vuelven a temblar de nuevo:
encuentro por las tardes,
nebulosa que llegas del silencio
a los recobecos absurdos del alma,
ser que de un tardío andar
llegas con tu sonrisa de otro mundo
pues siempre creí que había alguien a quien cuestionar en la isla
bendito sean los viajes
las exploraciones matutinas
los pasajes ocultos de otras rutas,
llegaste justamente
a pegar las tritezas
de una muñeca rota:
vuelveme a tocar levemente para integrarme.
viernes, 4 de junio de 2010
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